miércoles, 30 de enero de 2019

El Rastro de Cthulhu acaba aquí. Quien llama al timbre?


Bueno, pues... al final quien entra primero?


Bueno, pues ayer jugamos a “El Rastro de Cthulhu” y os cuento…

Es un grandísimo y completo juego de rol. Se trata de una variante de “La llamada de Cthulhu” que personalmente me encanta. Utiliza el sistema Gumshoe y lo encuentro genial, ya que deja todo el protagonismo al jugador. 



No hay tirada de dados para obtener la pista. Basta con tener la habilidad correspondiente, estar en el sitio adecuado y decir lo que quieres investigar para que, si hay información, la obtengas. Dicho así parece fácil, pero hay que pensar y “entrar en la escena” para decidir qué hacer y cómo.

Se acabó el fallar tiradas sin parar para coger un libro de la estantería de los libros. Eso devuelve la iniciativa a las manos del investigador. Debe pensar donde buscar y cómo hacerlo, y si lo hace adecuadamente, obtendrá la pista sin tirada. Pero es que lo importante no es obtenerla, sino saber cómo interpretarla i si es conveniente seguirla o no.

Es que sólo leyendo el manual ya me lo paso bien...
“El Rastro” puedes jugarlo de dos formas: en modo “purista” o en modo “pulp”. En modo purista, los mitos y los peligros son terriblemente mortales, los investigadores mueren fácilmente (normalmente la resolución de una aventura o dos ya implica la locura o casi) pero eso hace también las aventuras más tensas y angustiosas con el sabor del Lovecraft más oscuro. No te enamores de tu investigador. No abras esa puerta. Ni se te ocurra mirar ese libro.

En el modo “pulp” la aventura es más dinámica, hay riesgos y también pueden ser mortales, aunque tienes más control sobre hasta dónde quieres arriesgar. También puedes volverte loco (y lo harás) aunque puedes gestionar tu estabilidad mental y tu lucha de forma más participativa. No te verás sólo como víctima aterrorizada, sentirás que puedes intentar destruir esa secta y que puedes sobrevivir. Perderás la razón, pero quizás vivas una aventura más antes de enloquecer.

Todo funciona con un D6
La separación entre estabilidad (terribles escenas vividas durante la aventura) y cordura (descubrimiento de los mitos de Cthulhu), la encuentro muy acertada. Puedes enloquecer viendo como una horda de ratas devoran vivos a tus compañeros, sin saber casi nada de los Mitos, o puedes perder la cordura leyendo día y noche sobre los mitos, en apariencia siendo una persona mentalmente estable. Aunque eso sí, aunque puedes recuperar estabilidad mental, la pérdida de cordura por obtener conocimiento sobre los Mitos, es irreversible.

Las luchas y persecuciones están resueltas de forma efectiva. Un combate entre 10 sectarios líder brujo y engendro de los mitos y 5 investigadores  en unas catacumbas, utilizando diversas armas (estoques, cuchillos, pistolas, ametralladoras, hechizos) y técnicas (cobertura, penalizaciones, disparos automáticos y acciones especiales) se resolvió de forma ágil y dinámica, lo cual es todo un éxito.
 
Se puede hablar de todo, pero no con todo el mundo...
Jugamos un módulo en modo pulp, y la partida fue muy divertida. Renunciar a la ayuda del ejército alemán con la frase "ahora estamos un poco liados, pero si me deja su número luego les llamo". Escapar de la muerte por los pelos y volver a entrar murmurando "Es mi padre, no puedo dejarlo ahí". El engendro salta por la ventana, ¿lo perseguís? "Creo que mejor vamos a buscar huellas en la alfombra". "Con mi última bala disparo al sectario" "te recuerdo que tienes una penalización de -1 a todo" (dicho por otro jugador compañero del primero). Hemos capturado un sospechoso, "dejame que le meta un par de guantazos antes de preguntar, para ablandarlo". "Los organos internos de tus amigos están desparramados por la habitación, tirad por estabilidad" Yo no miro!. Tengo un bastón estoque... como funciona? "la parte que pincha hacia el enemigo".


Maldiciones egipcias, sectarios sanguinarios, nazis en busca de artefactos, asesinatos, rituales extraños, explosiones, trampas, persecuciones, terror, traiciones, ruinas oscuras, sexo,  y Nyarlathotep asomando por la puerta.

Me gusta La llamada, pero el Rastro os lo recomiendo. Y si tenéis la suerte de dirigir a unos jugadores tan participativos y tan inmersivos como los de mi grupo,  vais a disfrutar.

Hasta la próxima!
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